Cuando se trata de la fase-de-vida útil de los termoestables (a diferencia de los termoplásticos), no se puede aplicar la tecnología de reciclaje de calentamiento o fusión. Aún así, la industria de la espuma de poliuretano en general ha estado trabajando para abordar este desafío durante los últimos años. Muchos de los problemas del pasado se han resuelto en la cadena de suministro, el entorno regulatorio ha evolucionado y las tecnologías de reciclaje han avanzado mucho.
Hoy en día existen dos tecnologías principales disponibles para el reciclaje eficiente de espuma de PU: el reciclaje mecánico y el reciclaje químico (avanzado/mejorado). La diferencia entre los dos es que el reciclaje químico sigue el principio de degradación, lo que significa que los desechos de poliuretano se despolimerizan en sus materias primas primarias.
Reciclaje Mecánico
El reciclaje mecánico como método existe desde hace décadas. La cadena de suministro de espuma de PU ya ha realizado grandes esfuerzos durante las últimas décadas para mejorar la eficiencia de sus recursos en la etapa de producción. El procesamiento mecánico con o sin adición de aglutinante es la forma más sencilla y básica de reciclar PU. Hoy en día, casi todos los desechos o desechos de producción y conversión de espuma de PU son vendidos por los espumadores y convertidores como adornos y para producir espuma aglomerada de PU utilizada en diversos productos.
La espuma de PU que se encuentra en aplicaciones de confort tiene la misma vida útil que el producto en sí: hasta varias décadas. Por otro lado, la principal aplicación de la espuma rígida de PU (los paneles sándwich) tiene una vida útil media mucho más larga. Esta discrepancia da como resultado una calidad diferente de la espuma de PU reciclada mecánicamente.
Reciclaje químico
El reciclaje químico, también conocido como reciclaje mejorado, implica cualquier tipo de tecnología de reprocesamiento que utilice agentes o procesos químicos que afecten directamente a la formulación del plástico o al polímero mismo. En este proceso la espuma de poliuretano se descompone en materias primas químicas, concretamente polioles y diisocianatos. Teniendo en cuenta los costos, la temperatura aplicada y los sustratos adicionales, el reciclaje mejorado es mucho más exigente que la vía del reciclaje mecánico.
Hay dos tecnologías principales de reciclaje químico. La primera es la quimiolisis, que se divide en muchas subcategorías diferentes, como acidólisis, hidrólisis, aminólisis o alcohólisis, según los reactivos químicos utilizados. Hoy en día es posible reciclar la fracción de polioles de la espuma de PU con esta tecnología y se están realizando investigaciones para reciclar también los diisocianatos en el futuro. La segunda tecnología es el reciclaje termoquímico, en el que los materiales se devuelven a un nivel molecular en aceites y gases, que pueden utilizarse como nuevas materias primas para la industria petroquímica. Utilizando el llamado "enfoque de equilibrio de masa", en el futuro se podrían utilizar hasta el 100 % de los polioles e isocianatos de base biológica y/o reciclados en formulaciones de espuma.
Otras tecnologías
Una tecnología más comúnmente utilizada para el reciclaje de espuma rígida de PU es la biodegradación. Esta tecnología se caracteriza por la descomposición de sustancias orgánicas por parte de organismos vivos o sus enzimas. Da como resultado el acortamiento de las cadenas poliméricas y la eliminación de algunas de sus partes. Esto conduce a la reducción de su peso molecular y, en condiciones favorables, puede incluso provocar la mineralización completa del material degradado. Sin embargo, la degradación completa de polímeros más grandes suele requerir la cooperación de varios organismos diferentes. Puede constar de varias etapas: descomposición del polímero en monómeros, su reducción a compuestos más simples y degradación final a dióxido de carbono, agua y metano (en condiciones anaeróbicas).
